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Panel solar: ¿cómo saber si ya no sirve?

Panel solar: ¿cómo saber si ya no sirve?

Un panel solar está diseñado para ofrecer una larga vida útil, pero con el paso del tiempo puede presentar señales que indiquen una pérdida de rendimiento o fallas en su funcionamiento.

En este artículo te explicamos cómo identificar si un panel solar ya no sirve, analizando aspectos visibles como el estado físico, los conectores y el amarillamiento del EVA, así como indicadores técnicos relacionados con las mediciones eléctricas y el rendimiento esperado, para ayudarte a tomar una decisión informada.

¿Cómo saber si un panel solar ya no sirve?

Cuando un panel empieza a registrar fallas, hay diferentes formas de darnos cuenta de que este ya se encuentra obsoleto y necesita un cambio.

Físicamente, podemos notarlo mediante grietas en el vidrio templado; de igual forma, hay otros factores que nos permiten ver cuándo un panel ya necesita ser reemplazado.

Amarillamiento del EVA

Esta capa protege las celdas solares; el hecho de amarillentarse puede producir en el sistema una disminución en la cantidad de luz que llega y esto, posteriormente, degradar el rendimiento del panel. 

Daño en los conectores

Un conector deteriorado produce desde pérdidas de energía hasta una desconexión total en el panel. En estos casos, lo más recomendable es reemplazar el cableado. 

Mediciones de corriente y voltaje

Uno de los indicadores más claros se ve midiendo eléctricamente el voltaje; si es que este indica que está fuera de su rango o un rendimiento bajo, ya se debería pensar en reemplazar el panel. 

Principales causas por las que un panel solar deja de funcionar

Un panel solar puede dejar de funcionar por distintos motivos. Si ha operado correctamente durante años, las fallas suelen estar relacionadas con el desgaste natural o con condiciones ambientales

Con el paso del tiempo, la eficiencia del panel disminuye de forma progresiva. Aunque su vida útil promedio es de unos 25 años, una exposición constante a condiciones exigentes puede reducirla. Factores climáticos como altas temperaturas, granizadas o lluvias intensas pueden provocar microfisuras en el vidrio, corrosión en las conexiones o acumulación de suciedad, afectando su rendimiento.

Asimismo, una mala instalación, como un montaje inadecuado o la falta de protecciones eléctricas, puede generar tensiones mecánicas o sobrecargas que comprometan el funcionamiento del sistema.

En conclusión, cuando un panel solar deja de funcionar, no siempre se trata de una falla directa del panel. Evaluar el desgaste, el impacto del clima, la calidad de la instalación y el estado de los componentes asociados es clave para identificar la causa y tomar la mejor decisión.

¿Qué rendimiento debe tener un panel solar en buen estado?

El rendimiento de un panel solar en buen estado debe funcionar de manera estable y acorde a sus especificaciones técnicas, considerando factores externos como la radiación solar, temperatura y el tipo de instalación. Conocer el rendimiento esperado nos va a permitir determinar si la producción de energía de nuestro panel está siendo efectiva o si en todo caso se puede detectar una falla.

Bombilla verde icono  Productividad esperada

En condiciones habituales, un panel solar debe generar entre un 90% y un 100% de su potencia nominal durante las horas pico de radiación. 

De igual manera, hay que considerar también una degradación en el sistema; la mayoría de fabricantes indican que los paneles solares presentan una degradación anual aproximada del 0.5% al 0.8%. Lo que indica que, en un plazo de 10 años, un panel a su máxima potencia debería generar hasta un 90% de su capacidad y, a los 25 años, hasta un 80%. 

Un panel solar en buen estado debe presentar un desempeño uniforme; si es que observas que tu panel produce menos energía que una instalación similar, este ya podría ser un indicador de que hay un problema en nuestra placa.

En conclusión, identificar a tiempo las señales de desgaste o fallas en un panel solar permite evitar pérdidas de energía y tomar decisiones acertadas. Evaluar su estado físico, rendimiento eléctrico y condiciones de instalación es clave para determinar si aún es funcional o si ha llegado el momento de realizar un mantenimiento o reemplazo.

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