Expandir la energía solar mientras las centrales de carbón siguen operando puede parecer un avance, pero un nuevo estudio revela que ambos procesos se contradicen más de lo que se complementan.
Por primera vez con datos a escala global, la ciencia pone cifras concretas a algo que hasta ahora se intuía: la contaminación generada por los combustibles fósiles no solo daña el clima, también sabotea directamente el rendimiento de la tecnología llamada a reemplazarlos.
¿Qué revela el estudio sobre la contaminación por carbón y los paneles solares?
Un reciente estudio conjunto realizado por la Universidad de Oxford de la mano del University College London (UCL) determinó que al menos en 2023 se redujo la producción mundial de energía solar en un 5,8% producto de la contaminación en el aire por la emisión de gases en centrales eléctricas de carbón.
El estudio se realizó evaluando la producción de alrededor de 140 000 instalaciones solares fotovoltaicas en contraste con datos atmosféricos sobre contaminación en el aire. Tras comparar ambos resultados, se detectó que había una perdida de producción solar en un 5,8% cantidad equivalente a 111 teravatio-hora (TWh).
¿Cómo afecta la contaminación por carbón a la energía solar?
En el rumbo a la transición global a energías renovables, se ha estado optando desde 2011 por modelos de energía más amigables de los cuales si bien múltples tecnologías han sumado a la expansión de este nuevo modelo energético, la tecnología solar fotovoltaica ha tomado la mayor importancia, liderando la transición al representar en los últimos años el 75% del aumento en la capacidad renovable global.
Además, múltiples estudios afirman que es una de las tecnologías más beneficiosas ya que contribuyen a reducir las temperaturas globales. Además, en zonas de alta demanda de instalación paneles solares se ha encontrado que reducen contaminantes en el aire como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, pero, estas mejoras van ligadas al grado de transición de la zona, haciendo hincapie que no se trata de complementar a la generación energética basada por combustibles fósiles sino de reemplazarla con energía solar.
Pero, ¿cómo afecta realmente esto a la producción de mis paneles?. La respuesta es simple y es que la producción de energía a través de la quema de carbón no solo mantiene la emisión de gases contaminantes, sino que perjudica también el rendimiento de los paneles al degradar la calidad del aire.
Y ahora más que nunca se ha podido corroborar de primera mano a través del estudio de Oxford y UCL donde se verificó la pérdida energética de 111 teravatios-hora, equivalente a la producción energética desarrollada por 18 centrales eléctricas de carbón medianas.
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Hemos sido testigos del rápido crecicimiento de las energías renovables, pero la eficacia de la transición se ha visto significativamente reducida a lo esperado. A medida que el carbón y la energía solar se expanden en simultáneo, las emisiones contaminan el entorno de radiación perjudicando la producción de energía solar.
— Dr. Rui Song, Departamento de Física, Universidad de Oxford y Laboratorio de Ciencias Espaciales Mullard, UCL.
Cita extraída del artículo publicado por University of Oxford
Entonces si bien ha evolucionado rápido la expansión de energías renovables, el continuo uso de las plantas energéticas de carbón ha reducido singnificativamente el potencial energético de la energía solar lo que por consecuencia ha tenido un impacto negativo en cada región mostrando amplias pérdidas en la producción energética por paneles solares. A continuación, te mostramos los datos publicados por Nature Sustainability de la mano de Dr Song.
Impacto de la contaminación en la generación solar por región
Tabla interpretada de los datos publicados en el artículo "Coal plants persist as a large barrier to the global solar energy transition" de Nature Sustainability.
La coexistencia del carbón y la energía solar no es una solución de transición, es una contradicción medible. Cada teravatio-hora perdido por contaminación representa infraestructura renovable ya instalada que no alcanza su potencial, inversión que no rinde lo que debería y una brecha que se amplía mientras ambos sistemas operan en paralelo.
Lo que este estudio deja en evidencia no es solo un problema técnico de rendimiento, sino una advertencia sobre el ritmo y la lógica con la que se está ejecutando la transición energética global: expandir renovables sin retirar los combustibles fósiles no es avanzar a la mitad de velocidad, es construir con una mano y frenar con la otra.